El botón "compartir" de un chatbot de IA se convirtió, sin que nadie lo autorizara, en un botón de "publicar".
Eso es, resumido, lo que le ocurrió a Claude, el asistente de inteligencia artificial de Anthropic, durante el fin de semana del 25 de julio: cientos de conversaciones que sus usuarios habían compartido mediante un enlace quedaron visibles para cualquier persona que buscara en Google.
No hubo hackeo ni filtración de servidores. El problema fue mucho más simple, y por eso mismo más incómodo: una falla de configuración dejó esas páginas abiertas a los buscadores.
Un usuario de Reddit detectó el fallo el 25 de julio al escribir en Google el comando site:claude.ai/share. El resultado: decenas de páginas con conversaciones completas de otras personas, algunas creadas apenas semanas antes.
La causa técnica era puntual. Cada vez que alguien comparte un chat o un Artifact en Claude, la plataforma genera un enlace público pensado para enviarse a una persona específica.
Ese enlace debía llevar una instrucción llamada noindex, que le dice a los buscadores "puedes leer esta página, pero no la muestres en tus resultados". Esa instrucción no estaba.
Anthropic tenía bloqueado el rastreo de esas páginas por robots.txt, el archivo estándar que le indica a un buscador qué no debe rastrear. El problema es que ese bloqueo, según explicaron especialistas citados por Search Engine Journal, impide que el rastreador vea la etiqueta noindex que está dentro de la página.
Las dos reglas terminaron chocando entre sí, y ganó la peor combinación posible.
Anthropic corrigió el error y Google comenzó a retirar los resultados el 26 de julio. Algunos enlaces, sin embargo, siguieron apareciendo en Bing durante más tiempo.
Medios como Decrypt, VentureBeat y TechCrunch revisaron una muestra de las páginas indexadas. Entre lo que encontraron:
Anthropic sostiene que los enlaces "no son adivinables ni descubribles a menos que las personas decidan compartirlos ellas mismas".
Es cierto, pero deja fuera lo esencial: basta con que un enlace se publique una sola vez en un foro, un grupo de Discord o una red social para que un rastreador lo encuentre y lo indexe para siempre.
Esto ya había pasado. Hace poco más de un año, Google indexó cerca de 600 conversaciones de Claude por un problema similar, según reportó Forbes en su momento.
OpenAI enfrentó su propia versión del mismo error con ChatGPT y terminó retirando la función que lo causaba.
El patrón se repite con tanta regularidad que ya tiene nombre entre quienes trabajan en privacidad digital: un enlace "para compartir" y un enlace "indexado por buscadores" deberían ser dos cosas distintas, pero en la práctica, ninguna plataforma de IA lo ha resuelto del todo.