Por Sofía Gómez
07 / 10 / 2026 | 3 mins de lectura
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Casi cuatro de cada diez trabajadores debieron acreditar un idioma extranjero para conseguir su empleo actual, pero no lo utilizan en sus tareas diarias.
Esta es una de las principales conclusiones de una reciente encuesta de Randstad realizada a cerca de 5.700 profesionales, la cual evidencia un desajuste recurrente entre las exigencias de los procesos de selección y la realidad operativa de los puestos de trabajo.
A este 38,8% de empleados se suma un 9,8% adicional que asegura que aún no ha aplicado el idioma en sus funciones, aunque contempla la posibilidad de necesitarlo en el futuro.
En conjunto, el 48,6% de la fuerza laboral encuestada cuenta con competencias lingüísticas acreditadas que permanecen inactivas en su cotidianidad profesional.
El 48,6% de los trabajadores encuestados cuenta con competencias lingüísticas en su currículum que actualmente no aplica en su jornada laboral.
Esta brecha operativa contrasta de forma directa con la valoración que los propios trabajadores otorgan a las lenguas extranjeras. El 88,9% de los encuestados sostiene que dominar más de un idioma incrementa sus opciones de empleabilidad: un 59% afirma que las mejora “mucho” y un 29,9% considera que lo hace “algo”.
Asimismo, la presencia de estas capacidades está extendida en el mercado laboral: el 69,3% afirma conocer al menos una lengua adicional a su idioma materno, mientras que el 31% se declara multilingüe al dominar dos o más idiomas extranjeros.
El estudio evidencia que la brecha entre la exigencia en el reclutamiento y la utilización posterior se acentúa a medida que aumenta el nivel de formación académica de los profesionales.
|
Nivel de estudios |
Exigieron idioma y no lo utilizan |
|
Postgrado, máster o doctorado |
63,3% |
|
Estudios universitarios de grado |
50,0% |
|
Bachillerato o Formación Profesional |
34,6% |
|
Educación Secundaria Obligatoria o Primaria |
21,2% |
Los datos muestran que los requisitos de idioma se intensifican en las convocatorias para perfiles altamente cualificados, aunque dichas competencias no terminen formando parte de las dinámicas operativas habituales.
Por tramos de edad, la mayor incidencia de este fenómeno se concentra en el grupo de 25 a 44 años, donde un 44,9% de los trabajadores declara haber acreditado un idioma que no utiliza.
En contraste, la cifra disminuye al 34,9% en el segmento de 18 a 24 años y al 34,8% entre los mayores de 45 años.
Por su parte, la confianza en el impacto profesional de las lenguas se mantiene sólida en los grupos de mayor edad: un 60,6% de los profesionales mayores de 45 años cree que hablar más de un idioma eleva “mucho” las oportunidades de empleo.
Las brechas por género resultan marginales, registrando un 39,1% en hombres y un 38,5% en mujeres.
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