¿Qué es la apnea del correo electrónico?

¿Qué es la apnea del correo electrónico?

Por Sofía Gómez

¿Te ha pasado que abres un correo y, sin darte cuenta, dejas de respirar por un segundo? Ese es un reflejo silencioso del estrés laboral que suele pasar desapercibido en la rutina diaria.

 

Sucede en momentos específicos: al leer un asunto que parece urgente, redactar una respuesta delicada o esperar una notificación que puede cambiar el rumbo del día.

 

El cuerpo se adelanta a la mente. La respiración se detiene de forma automática, como si algo estuviera a punto de salir mal.

 

Aunque este gesto parece mínimo, el cerebro lo interpreta como una señal de amenaza o presión. En milésimas de segundo activa mecanismos de alerta que preparan al organismo para reaccionar.

 

No hace falta una crisis visible, basta un correo más en la bandeja de entrada para que el estrés encuentre una vía de expresión física.

 

Este fenómeno afecta a cerca del 80 % de los trabajadores. Se manifiesta como una breve pausa en la respiración que refleja un entorno marcado por la urgencia constante, la expectativa de respuesta inmediata y la dificultad para desconectarse.

 

El cuerpo responde antes que la mente: interpreta el correo como una demanda crítica y activa mecanismos de alerta.

 

La forma en que respiramos suele reflejar las exigencias del trabajo. Contener la respiración de manera repetida mantiene al organismo en un estado de supervivencia, con respiraciones superficiales que consumen energía y elevan la carga fisiológica.

 

Con el tiempo, este patrón favorece el estrés crónico y abre el camino al agotamiento laboral, que suele comenzar de manera silenciosa, mucho antes de que aparezcan señales visibles como la desconexión o la baja en el rendimiento.

 

La apnea del correo electrónico fue observada por primera vez en 2007 por la investigadora Linda Stone, quien detectó este comportamiento entre profesionales del sector tecnológico.

 

Las respuestas automáticas al estrés, como esta apnea, se ven reforzadas por culturas laborales que valoran la hiperdisponibilidad y la comunicación ininterrumpida.

 

En ese contexto, la regulación emocional y fisiológica deja de ser un tema individual y pasa a convertirse en una necesidad organizacional.

 

 

Ignorar este reflejo tiene costos reales. A nivel físico, contener la respiración de forma persistente altera el equilibrio entre oxígeno, dióxido de carbono y óxido nítrico, lo que activa una y otra vez la respuesta de lucha o huida. Esto intensifica la ansiedad, la tensión y la fatiga, y deteriora la claridad mental y el bienestar general.

 

Cuando el sistema nervioso se sobrecarga, los líderes reaccionan de forma impulsiva, los equipos pierden creatividad y hasta los trabajadores con mejor desempeño comienzan a fallar.

 

El impacto también alcanza a las organizaciones. Cerca de ocho de cada diez empleados declaran sentirse estresados, una situación que genera costos anuales estimados en 300 mil millones de dólares por ausentismo, rotación, menor productividad y mayores gastos en salud. Pasar por alto señales tempranas como la apnea del correo electrónico implica una falla en la gestión del bienestar y un riesgo financiero que puede afectar la sostenibilidad a largo plazo.

 

La prevención comienza con acciones cotidianas. Aunque las iniciativas institucionales resultan relevantes, los hábitos diarios influyen de manera decisiva en el manejo del estrés.

 

Respirar de forma profunda y consciente, tomar pausas breves sin pantallas, mantener una postura erguida que facilite la expansión de los pulmones y respirar lentamente por la nariz ayudan a reducir la carga fisiológica del trabajo.

 

Al prestar atención a la respiración, las personas pueden disminuir el estrés, mejorar la concentración y enfrentar la jornada con mayor claridad mental.

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