Por Sofía Gómez
04 / 12 / 2025 | 3 mins de lectura
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En la batalla por el talento y la atención del consumidor, las empresas están descubriendo que su activo más valioso no está en sus cuentas oficiales de redes sociales, sino en los teléfonos de sus propios empleados.
El fenómeno del "corporate influencer", empleados que amplifican el mensaje de su empresa a través de sus plataformas digitales personales, está transformando tanto el marketing corporativo como las estrategias de reclutamiento en empresas de todo el mundo.
La confianza, según revela el Edelman Trust Barometer, se ha desplazado dramáticamente: el 63% de las personas confían más en un empleado que en el CEO de una empresa.
Este dato no es trivial. Refleja un cambio fundamental en cómo los consumidores y candidatos potenciales evalúan a las organizaciones.
Los números respaldan esta tendencia. Según Nielsen, el 92% de los consumidores confían más en las recomendaciones de personas reales que en los mensajes publicitarios tradicionales.
Y el alcance es sorprendente: los empleados tienen, en promedio, 10 veces más alcance en redes sociales que las cuentas oficiales de las empresas, según datos de Hootsuite.
El engagement tampoco es comparable. LinkedIn reporta que el contenido compartido por empleados recibe 8 veces más interacción que el publicado desde cuentas corporativas, y en algunos casos, las publicaciones de empleados obtienen hasta 24 veces más interacciones que las oficiales.
El caso de Lara Sophie Bothur ilustra la madurez de esta tendencia. Bothur comenzó su carrera en consultoría en Deloitte, una de las cuatro grandes firmas de auditoría.
Pero forjó un camino completamente nuevo: se convirtió en la primera influencer corporativa a tiempo completo de la firma en Alemania.
Actualmente es considerada una de las principales influencers empresariales de Europa.
"Los 'traductores tecnológicos' son cruciales en el futuro de la IA", afirma Bothur al Business Insider, destacando cómo su rol va más allá de la simple promoción para convertirse en un puente entre la empresa y sus audiencias.
IBM fue pionera en este campo. Su programa de embajadores, donde empleados generan contenido técnico en LinkedIn y Twitter, ha logrado que más del 40% del tráfico de su sitio web provenga de estas interacciones orgánicas.
Dell capacitó a más de 10,000 empleados en estrategias de social selling y marketing digital, resultando en un incremento del 69% en generación de leads.
Adobe, por su parte, creó el hashtag #AdobeLife, animando a sus empleados a compartir su día a día. El programa no solo impulsó su reputación como empleador, sino que incrementó su presencia digital en un 450%.
Starbucks también ha entrado en el juego con su programa convirtiendo a sus baristas en la cara de la marca.
LinkedIn también reporta que las empresas que implementan programas de corporate influencing tienen hasta un 58% más de oportunidades de venta, demostrando que el beneficio no se limita a la reputación.
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