Cuando el candidato no existe: el nuevo fraude que amenaza al reclutamiento

Cuando el candidato no existe: el nuevo fraude que amenaza al reclutamiento

Por Sofía Gómez

Currículums impecables, entrevistas fluidas, referencias que responden rápido y confirman todo. Hasta hace poco, ese combo era una buena noticia para cualquier equipo de reclutamiento. En 2026, puede ser una señal de alerta.


La inteligencia artificial está cambiando las reglas del juego en los procesos de selección, y no solo para hacerlos más eficientes. También los volvió más vulnerables.

 

El Informe de Suplantación de Personal 2026, elaborado por la empresa de prevención de fraude Nametag, y según lo publicado por The HR Digest advierte que los ataques de fraude basados en IA crecerán de forma significativa el próximo año, con la contratación como uno de los principales puntos de entrada.

 

La razón es simple: hoy es más fácil que nunca crear una identidad laboral falsa que parezca real.

 

La IA generativa permite falsificar postulaciones completas, perfiles profesionales, audios y videos de entrevistas mediante deepfakes.

 

Con información disponible públicamente desde LinkedIn hasta redes sociales antiguas, los estafadores pueden construir personajes digitales creíbles, difíciles de distinguir de un candidato real. En procesos remotos, donde no hay interacción presencial, el riesgo se multiplica.

 

Aunque las verificaciones de antecedentes y las llamadas de referencia siguen siendo herramientas clave, también se han vuelto más fáciles de manipular. Correos falsos, números de contacto creados para validar identidades inexistentes y documentos alterados son parte del nuevo paisaje del reclutamiento. El fraude ya no es artesanal: es escalable.

 

Las consecuencias no son teóricas. En 2025, Amazon informó que bloqueó más de 1.800 postulaciones falsas vinculadas a redes organizadas, presuntamente asociadas a operaciones internacionales de fraude laboral.

 

Estos casos aceleraron las alertas regulatorias y abrieron la puerta a sanciones para empresas que no inviertan lo suficiente en controles de identidad y cumplimiento.

 

Pero el problema no termina en la contratación. Nametag también alerta sobre ataques de ingeniería social dirigidos a mesas de ayuda de TI, donde los delincuentes se hacen pasar por empleados para solicitar restablecimientos de contraseñas o accesos críticos. El phishing —incluidos correos que simulan provenir de RR.HH.— sigue creciendo, y ni siquiera los sistemas de autenticación multifactor están completamente a salvo.

 

Todo esto obliga a replantear una idea central: contratar no es solo evaluar habilidades, también es gestionar confianza. Y hoy, esa confianza necesita respaldo tecnológico, procesos más robustos y, sobre todo, coordinación entre RR.HH. y TI.

 

Capacitar a los equipos para detectar señales de fraude, invertir en verificación de identidad, reforzar protocolos de ciberseguridad y educar a los colaboradores sobre riesgos digitales ya no es opcional. En un escenario donde incluso el “empleado” puede ser una construcción artificial controlada por terceros, la prevención se vuelve una prioridad estratégica.

 

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