Por Sofía Gómez
23 / 03 / 2026 | 7 mins de lectura
23 / 03 / 2026 | 7 mins de lectura
23 / 03 / 2026 | 7 mins de lectura
Antes de dedicarse a guiar a otros en la búsqueda de trabajo, Stefano Andreani conoció de cerca la frustración de no encontrarlo.
Ingeniero Comercial de la Universidad Diego Portales y magíster en Dirección de Personas, relata a Spoiler cómo esa experiencia personal se transformó en el motor de un proyecto enfocado en ayudar a otros a abrirse camino en el mundo laboral.
Como muchos profesionales jóvenes, se enfrentó a procesos de selección desgastantes, entrevistas inciertas y a esa sensación difícil de nombrar —pero muy común— de estar preparado y, aun así, no lograr avanzar. Le costó insertarse en el mundo laboral y entender las reglas no escritas del reclutamiento.
Esa experiencia, que en su momento fue un obstáculo, terminó convirtiéndose en el punto de partida de su camino profesional.
Cuando entró al mundo de la atracción de talento y el reclutamiento, Stefano pudo mirar el problema desde el otro lado: vio cómo los candidatos llegaban, se presentaban, qué les jugaba a favor y qué los dejaba fuera.
Ese contraste —haber sido postulante y luego evaluador— le dio una comprensión poco habitual sobre las barreras invisibles que enfrentan quienes buscan trabajo.
Este camino partió de manera informal, apoyando a amigos y cercanos que estaban pasando por momentos similares.

Después vinieron los resultados, la confianza, el contenido en redes sociales y, finalmente, la decisión de convertir esa intuición en un proyecto propio. Así nació Somos Empleables, la empresa que hoy lidera y que promete acompañar a sus clientes para encontrar trabajo en 12 semanas.
En poco más de un año, ese impulso inicial se transformó en un equipo de cinco personas y una comunidad que crece principalmente a través de Instagram y las recomendaciones.
La mayoría de quienes llegan a él comparten un mismo perfil emocional y profesional: personas talentosas, muchas veces jóvenes o en la primera etapa de consolidación de su carrera, que sienten que están chocando contra un muro al enfrentar el mercado laboral.
Stefano conoce bien esa sensación. Y quizás por eso su propuesta conecta: porque antes de enseñar a otros a abrirse camino, él mismo tuvo que aprender a encontrarlo.
Tenemos muchos profesionales que están capacitados, tanto profesional como técnicamente, y el mercado quedó un poco corto.
Ahí podría aparecer una especie de crisis, es decir: ¿Dónde ponemos a estos profesionales que estudiaron, que saben cosas?
La metodología consiste en entender que es un proceso que tiene dos dimensiones.
La parte técnica, que es hacer tu CV, entender que esto tiene que tener una estructura, palabras claves. Algo que se puede resolver relativamente rápido con inteligencia artificial.
Y la parte adaptativa. Este proceso tiene un desafío emocional en donde hay que estar dispuesto a que te puedan rechazar, a recibir preguntas incómodas, saber resolver esas preguntas. También un poco enfrentarte a la incertidumbre de que no te llamen a entrevistas. Ese tipo de desafíos no se pueden resolver buscando en internet.
Nosotros tenemos un filtro inicial. Tiene que ver con la expectativa de la persona. Si tú llegas a nosotros y nos dices que tienes un objetivo, pero en el que yo no te puedo ayudar a cumplir, ahí no entramos.
Buscamos que la persona durante estas 12 semanas tenga sus recursos disponibles para que el proceso avance en pos de abrir oportunidades.
El foco está en tener todo listo de forma rápida: la creación del perfil de LinkedIn, optimizar el currículum y estructurar una narrativa.
Hay otros programas de empleo que alargan mucho el tema de crear la propuesta de valor de la persona.
Nuestra propuesta es distinta: en el fondo, equivocarnos rápido, avanzar con los errores, tomar mejores decisiones e ir iterando, pivotando, según los roces que vayamos teniendo con el mercado.
Además, después del programa las personas siguen dentro de la comunidad y mantiene acceso a los beneficios. No queda sola después del proceso.
Yo te diría que, de las 200 personas que han trabajado conmigo, nadie se levanta en la mañana y dice “qué rico, voy a buscar trabajo”.
Somos un aliado para hacer que el proceso sea menos aburrido.
El uso de este tipo de herramientas hace que adaptar el currículum, obtener una oferta, preparar tu entrevista o lo que sea para lo que la quieras usar, haga que el proceso sea menos difícil, más corto y expedito. Nos da un poquito más de dinamismo y ayuda.
Enfocarse en los portales de empleo oficiales y postular a empresas que al menos se den el trabajo de hacer una buena descripción, publicar la oferta como corresponde y no poner en dos líneas “estamos buscando un profesional” sin haberle dedicado esfuerzo. Eso es como un filtro mínimo.
Hay una especie de resentimiento con los reclutadores porque a veces no contestan. Eso se puede dar porque la cantidad de personas que postulan a una oferta puede ser gigante. La posibilidad que tiene la persona de ver todo es muy baja.
Es necesario buscar formas para que mi postulación sea más popular. Ahí hay que hablarle a la gente, mostrar interés. Compartir las cosas que te gustaría hacer en la empresa, hazte un poco de marketing.
La postulación, si bien te puede resultar y te pueden llamar, creo que es un esfuerzo básico; se puede mejorar.
Sí, totalmente. Es como que le hagas una pieza de vestuario a alguien: se lo tienes que hacer a la medida. No significa inventar información ni agregar cosas que no son verdad. Es poner lo que es relevante para la oferta a la que estoy postulando.
Nunca perder de vista que, ante un mar de CVs, el reclutador no va a gastar mucho tiempo en inferir o entender si realmente eres compatible.
Si en pocos segundos no puede entender tu compatibilidad con el rol, va a pasar al siguiente porque tiene muchos más.
Un error es entender que este proceso es un trámite. Cuando uno va a entrevistas no te piden que enlistes las funciones de tu trabajo, sino que vendas tu experiencia, que puedas contar bien lo que hiciste y cómo eso podría servir en el trabajo al que estás postulando.
Lo otro es no tener noción de que es una instancia formal en la que te están evaluando. A veces eso puede provocar que la persona se tome más atribuciones y sea confianzuda. O que sea demasiado retraída y no comunique adecuadamente las preguntas que se le están haciendo, o que no las entienda y las responda mal por estar nerviosa.
Buscamos enfocarnos en pequeños éxitos, en que la persona pueda ver avances, muchas veces sutiles, pero con la claridad de que nos estamos acercando al objetivo.
A veces, el pesimismo está anclado en creencias o narrativas internas que la persona va repitiendo, casi como quejas. Empiezan a divagar en torno a por qué todo es tan malo o cuáles son los motivos que hacen que su situación no sea la que quieren.
Entonces tratamos de abordar eso sin menospreciarlo, pero también orientándolos hacia acciones concretas. Eso es lo que más ayuda a trabajar la autoestima y, al mismo tiempo, mejora los resultados.
Para mí esto no es vender un producto, sino un depósito de confianza, porque el trabajo impacta muchas dimensiones de la vida.
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