Por Sofía Gómez
01 / 07 / 2026 | 3 mins de lectura
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"Todas las verdaderas buenas ideas se concibieron caminando", afirmó en su momento el filósofo Friedrich Nietzsche.
Para averiguar qué tan real era esta afirmación, un grupo de expertos de la Universidad de Stanford y la Universidad de Santa Clara (Estados Unidos) se propuso investigarlo. Los resultados son contundentes: somos mucho más creativos cuando damos un paseo que estando sentados.
El estudio, publicado en el Journal of Experimental Psychology, consistió en pedir a unos 40 voluntarios que dieran usos alternativos a objetos comunes, como un botón, el ojo de una muñeca o unas pinzas de depilar. Marily Oppezzo, profesora de psicología de la Universidad Santa Clara y líder del estudio, definió como "respuesta creativa" a todas aquellas ideas que resultaran tanto apropiadas como originales.
En un primer experimento, los participantes completaron una prueba de creatividad de cuatro minutos en dos situaciones: sentados y caminando en una cinta andadora. Los resultados demostraron que quienes caminaron no solo hablaron más, sino que aportaron más ideas y demostraron una mayor creatividad.
De tres pruebas realizadas con los voluntarios en ambas condiciones, se constató el impacto positivo del movimiento:
Para garantizar que estos resultados no se debieran a características particulares de los voluntarios, se les pidió a algunos que repitieran la prueba dos veces sentados; sin embargo, su creatividad no mejoró la segunda vez.
Además, se descubrió que los efectos de caminar sobre la creatividad no terminan inmediatamente al detenerse, sino que se mantienen en el tiempo.
Uno de los factores clave que contribuyen a este fenómeno es que, al caminar, nos volvemos más habladores y asociamos mejor las ideas.
"El aumento en el habla que se da al caminar podría haber contribuido. [La actividad de caminar también podría haber] incrementado la facilidad con la que se activan memorias asociadas, por ejemplo, relajando la competencia inhibidora entre memorias y permitiendo a ideas con menores niveles de activación salir a la superficie", explica Oppezzo en la investigación.
El estudio también evaluó si caminar mejoraba la potencia general del cerebro a través del pensamiento convergente. Para ello, se les dio a los voluntarios tres palabras y se les pidió sugerir una cuarta para que tuvieran sentido en una frase.
En este caso el resultado fue negativo: aunque caminar estimula la creatividad, no aumentó la capacidad de los participantes para tener pensamientos convergentes.
Actualmente, los investigadores intentan comprender a fondo el vínculo exacto entre caminar y la creatividad, ya que todavía se desconoce qué efecto tiene el caminar sobre el filtrado de nuestros pensamientos. Quizás, lo más recomendable para los científicos sea ir a dar un paseo para ver si se les ocurre la respuesta.
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