Cómo Amazon, Google y Stripe comunicaron despidos (y qué salió mal)

Cómo Amazon, Google y Stripe comunicaron despidos (y qué salió mal)

Por Sofía Gómez

Los rumores llevaban semanas circulando. Lo que nadie imaginó fue la forma en que se harían realidad: un correo de condolencias, invitaciones canceladas minutos después y miles de personas atrapadas en un limbo incómodo, sabiendo que algo grave venía, pero sin confirmación oficial.

 

Eso fue lo que ocurrió el 28 de febrero en Amazon Web Services. Esa noche, varios empleados recibieron una invitación de calendario titulada “Enviar correo electrónico del proyecto Dawn”.

 

Al abrirla, no encontraron una reunión, sino un borrador interno que daba por hecho que ya habían sido despedidos.

 

El mensaje, firmado por la vicepresidenta sénior de AWS, Colleen Aubrey, expresaba sus “condolencias” a trabajadores de Estados Unidos, Canadá y Costa Rica que, según el texto ya habían sido notificados. Solo había un problema: esa notificación nunca ocurrió. Una nota de pésame por una noticia que nadie había entregado oficialmente.

 

El correo fue retirado, pero, demasiado tarde. Algunos ya lo habían leído. El lenguaje era el habitual: “fortalecer la empresa”, “reducir capas”, “eliminar burocracia”. Detrás de esas frases quedaba una escena difícil de olvidar: personas enterándose de que habían perdido su trabajo por un error administrativo.

 

El fallo dejó al descubierto el nombre del plan de despidos: Proyecto Amanecer. Un título optimista para una decisión que, para miles, significaba exactamente lo contrario.

 

Según fuentes citadas por Reuters y la BBC, Amazon se prepara para eliminar cerca de 30.000 puestos corporativos, sumándose a los 14.000 ya anunciados. La nueva oleada, que afectaría a AWS, retail, Prime Video y Recursos Humanos, parece inminente.

 

Desde fuera, el episodio podría parecer una torpeza digital menor. Total, los despidos eran previsibles. Pero para quienes estaban al otro lado de la pantalla, el impacto fue real.

 

No es un caso aislado. En 2023, Google despidió a miles de trabajadores a través de correos enviados a direcciones personales. Su CEO, Sundar Pichai, se disculpó públicamente y dijo que la decisión le “pesaba mucho”. Para algunos, las palabras llegaron tarde; para otros, el correo permitió procesar la noticia en privado.

 

Distintas lecturas, mismo fondo: cuando falta contexto humano, la tecnología amplifica la distancia.

 

Otro caso fue el de Stripe, en 2025, cuando el error rozó lo absurdo. Al anunciar el despido de 300 empleados, algunos recibieron por error un correo con la imagen de un pato de dibujos animados adjunta como PDF. El director de personal, Rob McIntosh, se disculpó y aclaró que la empresa seguía sólida y en expansión. Todo eso podía ser cierto. Pero en el momento más frágil, un fallo técnico convirtió la comunicación en algo casi surrealista.

 

Despedir no es solo una decisión estratégica: es una experiencia humana. Y cuando la comunicación se automatiza o se apura sin cuidado, el mensaje puede perder lo único que no debería perder jamás: respeto.

Isotipo de Spoiler by Buk

Suscríbete a nuestro newsletter

Eleva la discusión a otro nivel con nuestra selección quincenal de los temas que están marcando
tendencia en el mundo laboral, tecnología e innovación.