Informar desde la consulta: cómo Andrés Tapia convirtió las preguntas incómodas en contenido útil

Informar desde la consulta: cómo Andrés Tapia convirtió las preguntas incómodas en contenido útil

Por Sofía Gómez

Mientras estudiaba para su examen de especialidad, Andrés Tapia, urólogo, no solo repasaba materia médica.

 

Reconoce en entrevista con Spoiler que le gusta mucho comunicar, por lo que mientras estudiaba sentía la necesidad de transmitir lo que iba aprendiendo. 

 

Comenzó con posts de información básica pero relevante —por ejemplo, que el cáncer de testículo se presentaba con mayor frecuencia entre los 20 y 50 años— y fue ahí cuando notó que sus amigos se interesaban y prestaban atención a ese contenido.

 

Al principio, el contenido circulaba solo entre sus cercanos. “Prefiero ver mucho más tu contenido que ver a gente bailando”, le comentaban, mientras él lo hacía entre medio de su vida cotidiana, sin una estrategia definida. 

 

El punto de inflexión llegó cuando uno de sus mejores amigos fue directo: “Estoy todo el día trabajando en la UTI, con pacientes complejos, y tú me estás subiendo información médica, qué lata”.

 

La solución fue igual de simple que decisiva: “¿Por qué no lo separas? Haces una cuenta para estos datos y la otra de tu vida personal”. Y lo hizo.

 

Sus pacientes y los casos que tenía que enfrentar día a día fueron fuente de inspiración para llevar este contenido que hoy suma a una comunidad de más de 80 mil seguidores. 

 

Su estilo es simple: cajas de preguntas y videos en donde da respuesta al sin fin de dudas que le llegan diariamente. 

 

Su cuenta de Instagram, según Andrés Tapia, no busca hacer crecer su marca personal. Explica que en Chile hay déficit de urólogos, por lo que no necesita atraer pacientes. 

 

  • ¿Cómo hiciste crecer tu cuenta? 

Mi día a día era mostrar muchas fotos en el hospital, haciendo cirugías, mi trabajo con alumnos.

 

De a poco esto fue creciendo. Tenía mucho feedback positivo de la gente. Pero también  negativo de los mismos colegas. Al principio decían: “¿Quién es este cabro chico alumbrado?, ¿qué se cree?, ¿a quién le ha ganado?”.

 

Además, históricamente las personas de mi especialidad usaban Twitter. Ahí subían publicaciones, compartían cirugías. Era un lugar mucho más académico. Se discutían casos clínicos, los papers que se publicaban.

 

  • ¿Por qué crees que este tipo de contenido conecta tanto con las personas?

Yo hago lo mismo que hago en una consulta a través de redes sociales. Es la misma lógica de las preguntas que tiene el paciente y la respuesta.

 

Me llegaba un paciente, me contaba algo interesante y yo decía: “¿Cómo no lo saben?”.

 

Yo tuve un paciente que llevaba un año con sangre en el pipí, pero era intermitente. Él llegó a mi consulta, tenía cáncer de vejiga y murió en seis meses. Así, varios. Y era por desconocimiento. 

 

Ahí me sentí con la necesidad de hacer el llamado claro: si tienes sangre en el pipí, consulta.

 

Al principio, de lo que más publicaba era de cáncer de vejiga, porque tenía muchos pacientes con eso que no consultaban.

 

Ahí me di cuenta de que faltaba información.


  • ¿Cómo fue el proceso de profesionalizar la forma en que generabas contenido?

Al principio tenía gente que me ayudaba a editar los videos. Después me di cuenta de que no valía la pena tanta edición. Lo importante no es si es que salgo bien o no, es lo que puedo decir.

 

Mi rol es dar a conocer conocimientos. A mis colegas que se quieren meter en redes sociales les digo que en estos casos es súper importante dar la cara.

 

  • ¿Cómo cuidas tu credibilidad en un entorno lleno de desinformación, especialmente en temas de salud?

 

Lo que pasa es que estos temas los domino. Llevo años trabajando en esto, en las mismas consultas. Además, hago clases del tema.

 

Es información que ya sé y que estoy estudiando día a día. Yo reproduzco textual lo que ya trabajé.

 

Mantengo mi credibilidad cuidando en no salirme de mi tema. Solo respondo aquellas preguntas que vayan ligadas a mi especialidad.

 

También, por ejemplo, hay respuestas que doy en donde indico que es solo mi opinión. Trato también de no hablar en absoluto.

 

  • ¿Cuántas preguntas recibes y cómo decides cuáles responder?

Recibo 400 preguntas y respondo cuando tengo tiempo. Siempre respondo como 20 semanales. Trato de que sean preguntas que se repitieron y las consolido.

Hay veces que se repiten preguntas todo el tiempo y las respondo igual, para las personas que se van integrando después.

 

  • ¿Crees que, con el avance de la inteligencia artificial, este espacio puede ser parte del futuro de tu trabajo?

La gente necesita conexión. Me pasa en mis consultas. No sirve un computador que te valide todo lo que tú le dices. Es importante la interacción y contraponer un relato.

ChatGPT te da una lista, pero necesitas a alguien que te guíe.

 

  • ¿Tienes interés en seguir creciendo en este espacio?

Hasta ahora ha sido muy orgánico. Solo lo hago porque me gusta. He tenido algunas propuestas, pero he tomado pocas. Me han contactado empresas que me han ofrecido cosas que no me gustan.

 

Por ejemplo, un banco me contactó para publicitar un crédito de consumo especial para atención médica. Yo me imaginé en mi cabeza diciendo: “Toma este crédito, endéudate conmigo”. A pesar de que me ofrecían un montón de plata, siento que era contrario a todo lo que yo estaba transmitiendo.

 

La idea es que la gente tenga menos preocupaciones. Es válido si tú quieres tomar un crédito para salud, hay que priorizar en la vida y la salud es una de ellas. Si quieres operarte con un doctor que te da confianza, etc., está bien, pero no quería obligar a la gente a eso.

 

  • ¿Qué tipo de prácticas o discursos no te representan en redes?

Me cargan, como los llame ya. No soy del estilo de decir: “¿Tienes algunos de estos síntomas? Llámame a mí”. Si la gente quiere atenderse conmigo, lo hará por su propia cuenta.

 

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